¿Qué nos indica Google cuando tecleamos “la vuelta al mundo”? Que la realidad ha desplazado el mito de Phileas Fogg. Siete de los doce primeros resultados corresponden a blogs de viajeros que han aparcado su rutina para cumplir el sueño de dar la vuelta al mundo. Y, a la vez, contarlo en su bitácora gracias a las facilidades que otorgan las tecnologías.

Por David Muñoz y Janira Gómez

Para emprender tal aventura, todos coinciden en que hay cuatro requisitos básicos: tener ganas, ahorrar, planificar el viaje y estar decididos. Si se cumplen, hoy en día cualquiera puede rodear el mundo. En solitario o en pareja, con o sin hijos. Hasta para celebrar tus bodas de plata o tu jubilación, quién sabe. Durante 365 días u ochenta días como el personaje inglés de la novela de Julio Verne. Con el fin de descubrir, como consiguió la expedición de Fernando de Magallanes, otras riquezas y lugares, y volver para empezar de nuevo. O no.

 

La decisión es más importante que el dinero

Emprender la vuelta al mundo requiere dejar el trabajo, la casa, la mascota… No es fácil en nuestra sociedad renunciar a la estabilidad, aunque sea temporal. Todo echa para atrás. Incluso en ocasiones está mal visto marcharse por tanto tiempo (y más en plena crisis). Por ello, la decisión es, a la vez que el primer paso, la clave.

La vuelta al mundo. Ilustración de Rubén Morral Yepes (www.rubenmyblog.blogspot.com)

“Una cosa es que tengas el sueño de dar la vuelta al mundo y la otra es que digas voy a dar la vuelta al mundo”, dice Marta. Ella y su pareja, Gerard, llegaron hace un mes de su aventura de 365 días por el mundo. Tardaron 3 años en decidirse a comprar los billetes. El presupuesto llegó luego: 12.000 euros por persona, lo que suele costar, de media, un viaje así cuidando los ahorros. Ambos creen que el miedo nos hace poner barreras ficticias de las que uno ha de deshacerse.

En una terraza de Las Ramblas de Barcelona, Belén, otra aventurera y viajera cuenta su experiencia. Con Pedro, su pareja, dieron la vuelta al mundo en 2007 aprovechando que él dejó su trabajo y que ella pidió una excedencia. “La burbuja está en el primer mundo, en el resto está la realidad. Pensamos que pasará algo pero no pasa nada”, asegura. Durante su viaje no pasaron miedo salvo una noche que tuvieron que dormir en un campamento desierto mientras un iraquí refugiado que se parecía a Sadam Hussein los vigilaba. Por suerte, la anécdota quedó en eso.

Sin decisión no hay la capacidad de ahorrar. Cuando uno tiene claro que su prioridad es realizar su sueño, entonces empieza a privarse de caprichos. El viajero que quiere dar la vuelta al mundo si hace falta come fuera de tupper o no va al cine. Suele ser un perfil de gente ahorradora. En función de las comodidades que se quieren, del tiempo que va a durar el viaje, de los países que se van a visitar y de las actividades que se planean, se ahorra más o menos dinero. Belén y Pedro tenían un presupuesto de 30.000 euros por cabeza, pues querían comodidad en el alojamiento y viajar siempre en avión. Es cuestión de prioridades tras haber tomado la decisión.

 

Planificar con tiempo o tirarse a la piscina

Asun y Ricardo llevaban toda una vida deseando hacer la vuelta al mundo. Éste matrimonio alcarreño de Madrid esperó tanto tiempo porque quería hacerlo coincidir con su 25 aniversario de casados. “No fue por un motivo económico, ya que en realidad al organizarlo nosotros sin intermediarios el coste fue muy bajo”. En 2008, tras casi toda una vida de planificación, pudieron disfrutar al fin de un sueño de 45 días que no les ha dejado indiferentes. Pero no todos tienen tanta paciencia. Algunos, como Mireia y Marc, dos catalanes de espíritu viajero, decidieron marcharse con tan sólo ocho meses de antelación. “A los dos nos gusta viajar y estábamos hartos de la rutina. En ese momento seguíamos la serie A dos metros bajo tierra, una alegoría de la vida porque en cada capítulo se muere un personaje. Te das cuenta de que las cosas tienen que hacerse ya”. Y así fue cómo empezaron a organizar su viaje y a asegurar su regreso.

Marta y Gerard en el Parque Natural Torres del Paine de Chile. Imagen cedida por los protagonistas (www.dandolelavuelta.com)

Aunque lo más frecuente suele ser entre uno y tres años de planificación. Muchos deciden pedir una excedencia en el trabajo o aprovechan para agotar su contrato laboral y tomarse un año de desconexión. Instante en el que la mochila, los billetes, los visados y las rutas se convierten en ingredientes diarios que alimentan aún más el anhelo de partir y hacen de la planificación un mar de dudas. ¿A qué países ir? ¿Dónde dormir? ¿Qué billetes escoger? ¿Qué llevar? Marta y Gerard decidieron portar lo básico. Dos mochilas de 10 kilos, tres medias, chanclas, botas para andar, un neceser, un ordenador portátil y poco más. “Y si ahora lo volviéramos a hacer sería más pequeña para tener más movilidad”, aseguran esta pareja de ingenieros. Mientras planificaban su ruta colgaron un mapamundi en la pared. A medida que pasaba el tiempo, gracias a libros de guías y consejos, terminaron por decorar con chinchetas e hilos su itinerario sobre 20 países.

Casualmente, la mayoría decide hacer las mismas rutas (sobre todo Asia, Sudamérica y Norteamérica), las cuales excluyen el continente africano por tener un ritmo diferente y ser tan grande. Aunque no siempre es así. Belén y Pedro, cuando decidieron lanzarse a la piscina para cumplir su sueño de infancia, no pudieron resistirse en pisar África a pesar de encarecer su presupuesto. Del mismo modo sucede con la elección de los billetes. Algunos consideran que la mejor opción es comprar un billete RTW (Round The World), un billete cerrado de destinos y precio (entre los 3.000 y 3.700 euros por persona) pero abierto de fechas que permite seguir planificando durante el viaje. Si quieres cambiar de destino tienes que pagar una penalización de 100 euros. Mireia considera que la gente que ha usado éste sistema “está o muy contenta o un poco arrepentida”. En cambio, “los que han cogido billetes sueltos suelen estar más contentos porque les ha salido más barato. El RTW sirve para cuando sabes bien el ritmo”. Para Javier y Bibiana, los cuales dieron su vuelta al mundo en 2010, la clave es la mezcla de libertad-planificación ya que “con el billete vuelta al mundo ganas tiempo”. “Por muy poco dinero de más te ahorras el tener que estar buscando en Internet cada equis tiempo un vuelo barato. ¿Cuántas horas se perderán con eso?”.

Otros, en cambio, van improvisando el camino con calma. Francesc, maestro, doctor en multimedia educativa y psicopedagogo, es uno de ellos. Salió en solitario un 23 de febrero de 2010 sin fecha de vuelta. No le interesaba tener un billete cerrado, así que podía estar el tiempo que quisiera en cada sitio. “Calculaba más o menos un mes en cada país. Hasta que no llegaba a un sitio no sabía qué vería”. Y otros, se mueven al son de las estaciones, evitan inviernos y épocas de lluvia, prefieren el sol en su gran aventura.

Contar y compartir el sueño mientras sucede (o después)

Muchos de los viajeros no se conforman con vivir la aventura. También quieren guardar las experiencias y compartirlas. Hoy en día la mejor forma de hacerlo es creando un blog.  Algunos lo crean de cero antes del viaje para actualizarlo (como el propio Francesc (rutabaobab), Mireia y Marc (viatge365) o Belén y Pedro (vueltaalmundobelenypedro)), otros aprovechan que ya tenían uno en el que explicaban sus viajes (como Javier y Bibiana) y otros lo crean al regresar con todas las fotos y las notas de viaje. Un ejemplo de ello es el caso de Asun y Ricardo. Al volver de su aventura pusieron en marcha mundoporlibre.com. Lo que empezó siendo su diario del viaje y la explicación de recomendaciones útiles para otros viajeros, acabó siendo el mejor Blog del mundo en español (Premios The Bobs 2010).

Con un ordenador, una cámara de fotos y los cables necesarios que completen el kit tecnológico es suficiente para bloguear mientras se está viajando. En la mayor parte del mundo las redes Wi-Fi son gratuitas por lo que no hay problemas para conectarse a Internet. La tecnología les permite compartir su aventura con su familia, amigos y seguidores y a la vez estar al tanto de lo que pasa en el país de origen.

Mireia i Marc en Bolívia, durante su vuelta al mundo en 2009. Foto: Marc Elena (www.viatge365.blogspot.com)

Con el viaje, además, algunos se dan cuenta de que hay sitios realmente muy desfavorecidos en el mundo que necesitan ayuda. No hay nadie mejor para hacer un diagnóstico del mundo que ellos mismos, los viajeros que le dan la vuelta. El blog suele ser una buena vía para financiar pequeños pero valiosos proyectos de cooperación. Marta y Gerard son un buen ejemplo. Ambos se dedicaban (y se dedican) al mundo de la energía. Por ello decidieron colaborar con Ingeniería Sin Fronteras y aportar dinero para la construcción de un centro de producción de derivados lácteos alimentado con energías renovables en Perú. A través de su blog pudieron recaudar 1.485€. Para finales de año quieren volver al país sudamericano para ver el centro construido.

 

Volver y asimilarlo

“Todo está igual pero para nosotros nada es igual”. Gerard y Marta, ambos ingenieros, han llegado hace apenas un mes. Tenían ganas de volver para ver a la familia y compartir sus andanzas. Sin embargo, admiten que nada es igual para ellos después de un año de libertad. Son varios los que confiesan que hubieran seguido más tiempo o que incluso no hubieran vuelto porque asimilar el regreso se hace complicado. ”Después de un año tan enriquecedor y de aprender cada día cosas nuevas del país al que vas fue muy duro entrar en la monotonía. Te vas acostumbrando y al final queda el hecho de tomarte la vida de forma diferente”, afirma sonriente Belén.

Para Mireia llegar al día 365 fue “lo peor del viaje, horroroso”. “Eres tan feliz mientras das la vuelta al mundo que cuando vuelves estás tremendamente triste. Volver es un shock muy fuerte”. En efecto, asimilar tantas vivencias llega a ser una tarea más ardua que la de planificar la vuelta al mundo. Se siente “un poco de nostalgia cuando termina pero mucha felicidad por haberlo hecho realidad”, explica Javier desde el Gran Cañón.

De esa añoranza, el verano de 2010 a Marc y Mireia se les ocurre una idea cenando con varias parejas que habían hecho la vuelta al mundo. Se dieron cuenta que cada vez que relataban su viaje les daban las cuatro de la mañana, se lo pasaban bien. “¿Porqué no hacemos que la gente también pueda compartirlo?”, pensaron. “La idea era desvirtualizar  estos bloggers y compartir experiencias”, expresa Mireia, que se dedica a organizar eventos. De esta forma, crearon el Congrés de Bloguers Volta al Món, un proyecto que se lleva celebrando en Barcelona desde hace dos años y que les lleva mucho esfuerzo organizar pero al que tienen mucho cariño. A pesar de las dificultades económicas, van a empezar a preparar el siguiente.

Y es que a veces, “tú sabes como empieza el viaje pero no sabes a dónde te llevará ni cómo acabará”. Francesc quiso viajar en solitario pero pasó poco tiempo sólo. En los albergues en los que se alojaba conocía a mucha gente y se desplazaba con ellos. Incluso encontró el amor y le ha llevado a vivir a Brasil.

 

Empezar de nuevo

Para la gran mayoría regresar de la vuelta al mundo es empezar de nuevo. La situación actual dibuja un mapa complicado laboralmente, sin embargo no supone grandes barreras. Viajar “da tanto tiempo para pensar en lo que te importa y en lo que no quieres hacer en tu vida”, afirma Belén, que muchos se replantean nuevos proyectos en los que dedicarse o emprender. Y es su caso. Además de escribir su propio libro sobre la vuelta al mundo, a Belén y Pedro les ha llevado a crear el planificador de viajes Way Away. Un sitio web que prepara distintas rutas de viaje personalizadas en función de los días y el destino al que se viaja. Durante su gran viaje les costó tanto hacer la planificación que se extrañaron que no hubiera alguna página que ofreciera información fiable y consejos útiles para ir con seguridad. Así que la hicieron ellos. “Nuestra lema es don’t be guiri,toma la información y disfruta, no tanto como un local, pero para que sepas dominar el lugar”. No recomiendan nada que no hayan probado, lo cual les sirve de excusa para seguir viajando. Actualmente, están trabajando para ampliar rutas en unos diez países más.

Francesc Balagué en un momento de la entrevista que nos conceció. Imagen: David Muñoz

Cuatro meses antes de regresar a casa, Francesc ya pensaba en lo que haría al volver. Le llegaban noticias complicadas de España, especialmente de su sector, la educación. No había ni dinero ni trabajo. Así que se buscó la vida haciendo otras cosas. Al terminar el viaje quiso aprovechar todas los encuentros que había tenido con la gente que lo había acogido en cada país. Decidió que haría un colorido libro lleno de fotos, entrevistas y recuerdos titulado “La vuelta al mundo puerta a puerta” (La volta al món porta a porta). Como ninguna editorial le financiaba la idea, buscó el dinero necesario a través de Goteo, una plataforma de crowdfunding, hasta conseguir 3.840 euros. Cuando nos reunimos con él para conocer su historia llevaba en la mano una bolsa con las recompensas de los mecenas. El libro está en camino. Como también lo está una empresa de organización de congresos –Wonference– que está montando por Internet.

Educación, cultura y aprendizaje: la universidad de la vida

Dar la vuelta al mundo supone parar el ritmo frenético, ver el mundo con otros ojos, valorar la vida un poco más, conformarse con menos, disfrutar al máximo y llorar al volver. En eso coinciden todos los viajeros y en recomendarlo a los demás también. “Aunque dé miedo y vértigo, tienes que tirarte”, dice Belén. Y es que todos concluyen lo mismo: vale la pena luchar por cumplir este sueño. Para Francesc ha sido “una experiencia de aprendizaje brutal“, incluso más importante que la que te da la educación tradicional “porque te aporta mucha cultura y mucha experiencia, porque conoces la realidad de la veintena de países por los que pasas”. Y Bibiana, que terminó la vuelta con su pareja Javier hace ya cinco años, sigue teniéndolo tan claro como el día que regresaron a España: “Es la universidad de la vida”.

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Sobre El Ideario Reportajes

El Ideario Reportajes Bajo la firma de El Ideario Reportajes hay Janira Gómez y David Muñoz, dos periodistas a falta de título inquietos, emprendedores y complementarios. Son los fundadores de elideario.com. Preparan los reportajes propios, las reflexiones y procuran (a veces sin éxito) que la web funcione. Su lema: en busca de la esencia periodística. Su filosofía: sembrar para recoger. En beta constante. Twitter