Desde hace tiempo, Menorca padece una enfermedad crónica con el transporte aéreo que se ha agravado aún más con el cierre de las operaciones de la compañía Spanair. Cansados, muchos menorquines se han sublevado a través de Twitter para intentar conseguir un transporte digno que garantice cubrir sus emergencias y además les permita estar conectados con muchas otras ciudades de forma eficiente y asequible. Aunque el poder político ha comenzado a enfrentarse al problema proponiendo implantar una de las conexiones como servicio público, esta medida está lejos de ser la solución definitiva. Mirar más allá del mes de octubre, el final de la temporada alta, y tomar conciencia de la grandeza del conflicto, es clave para curar esta situación. 

 

Por Janira Gómez y David Muñoz

Algo grande tiene que suceder alrededor de Menorca, una isla de apenas 700 km2, para que en la red de microblogging Twitter se genere una tramuntanada de mensajes de menorquines exigiendo que se tenga en cuenta la isla. Esto fue lo que pasó el martes 31 de enero, tres días después del cierre de operaciones de Spanair. Aunque los ciutadallencs Roser Casasnovas y Óscar Barber aseguran que no tienen ningún mérito y que se trata de algo casual, sus primeros tweets con el #menorcaexiste fueron el detonante de una protesta virtual que activó la voz de cientos de menorquines cansados de no disponer de un transporte digno.  ¿Y por qué fue casual algo que puede parecer premeditado? Porque en ningún momento se pararon a pensar cuál sería el hashtag ni lo que vendría por delante.

Roser, arquitecta técnica de Ciutadella, recibió un mensaje de Iberia que decía lo siguiente: “¡Oferta! Madrid – Chicago 150€”. Inmediatamente buscó billetes de Menorca – Madrid para aprovechar la oportunidad y se encontró con una sorpresa: era más caro viajar de la isla a la capital española (160€ por trayecto y con escala en Palma) que de Madrid a Chicago. Por esta razón, mandó un primer tweet con el mencionado #menorcaexiste dirigiéndose a Iberia y pidiendo explicaciones. La respuesta fue: “A partir de mayo habrá más conexiones”. En ese momento otros tuiteros menorquines con influencia redifundieron el mensaje y, más tarde, Óscar Barber ligó esa queja puntual con el problema del transporte aéreo diciendo: “Hagamos del hashtag #menorcaexiste trending topic (TT), será difícil pero luchemos por un transporte digno”. A partir de ahí se creó un boom de mensajes que en pocas horas estuvo apunto de llegar a TT y que hoy aún se mantiene vivo, aunque mucha gente lo usa para denuncias desligadas del transporte. A parte de la etiqueta en castellano, también surgiría el #menorcaexisteix y convivirían ambas durante un tiempo.

Logo creado por Óscar Barber durante la ‘revolución’ en Twitter.

La protesta convertida en personificación

Al día siguiente, los dos menorquines se encontraron con otra sorpresa: se había creado un usuario (@menorcaexiste) y una página web (www.menorcaexiste.com). Sin embargo, “no tenemos nada que ver”, se cansaron de repetir, puesto que la gente y los medios relacionaban a los “creadores” de la protesta con dicho usuario y dominio web. Pero nada más lejos. “No queríamos ser ningún abanderado de la injusticia, ni crear ninguna plataforma porque ya hay una en marcha (Plataforma ‘el transporte aéreo ahoga Menorca‘), simplemente lanzar una queja individual” aseguraba Óscar, banquero y diseñador web. Y Roser terminó de justificarlo: “El que conoce Twitter sabe que no hace falta crear un usuario para que un mensaje corra por toda la red. En el fondo, como dice Barber, “no tiene sentido, porque Twitter es plural y los individuos individuales”.

¿Tienen alguna relación con www.menorcaexiste.com?

Debate sobre la personificación aparte, ¿por qué fue tan importante esta red para la protesta menorquina que se generó? Porque permitió, en primer lugar, (1) presionar al poder político para que se diera cuenta de que debía actuar y hacerlo rápido. La gente dirigió sus mensajes directamente a los políticos del Govern Balear y del Consell Insular de Menorca quejándose de la situación. El mensaje llegó porque el propio presidente balear José Ramón Bauzá y el consejero de Turismo Carlos Delgado contestaron, aunque de forma políticamente correcta –valga la redundancia- y sin mucha convicción. En parte, la presión tuitera motivó las reuniones entre representantes políticos de distintas instituciones que, de otra forma, quizás se hubieran demorado.

También fue clave porque ejerció de (2) punto de encuentro de mucha gente que se siente afectada y decidió tuitear cuando hasta el momento no tenía esa costumbre. “Ha sido interesante porque hemos descubierto a mucha gente que no sabíamos que tenía Twitter y que ahora, al ser un tema que le afecta, ha utilizado esta herramienta sin pensarlo” aseguraba Óscar Barber, en la entrevista que nos concedió.

 ¿Spanair como principal causa?

Aunque la protesta en Twitter se alimentó en gran medida por el contexto reciente del cierre de Spanair, no fue por eso que se quejaron los menorquines. Fue por la necesidad de viajar desde la Isla hasta cualquier ciudad en cualquier momento a un precio asequible y poder hacerlo sin escalas; y por el problema estructural del transporte aéreo que viven desde hace tiempo y que queda eclipsado por los meses estivales. Desde finales del verano pasado –y acostumbra a pasar cada año–  ya había problemas, pues las cancelaciones de vuelos previstos o el cambio de horarios estaban al orden del día. “¡Las agencias de viajes estamos agotadas!”, exclama una agente de ‘Viajes Iberia’ de Ciutadella. Precisamente, mientras ha sido entrevistada nos ha asegurado que acababan de modificar la hora de un vuelo en un viaje Menorca – Palma. “Para que veáis, el 16 de enero sólo hubo un vuelo”, concluye su compañero de trabajo.

Por tanto, el cierre de Spanair solo ha servido para sobrepasar la línea roja pero la problemática ya venía de antes. De hecho, las malas comunicaciones de la Isla con la Península son estructurales porque no ha habido ningún período de tiempo en que las frecuencias y los precios se hayan adaptado a las necesidades de los menorquines.

Si quieres salir de la isla, paga

Actualmente, Menorca dispone de sólo dos vuelos diarios entre lunes y sábado y tres vuelos el domingo con las compañías aéreas Vueling, Iberia y Air Europa, cuando hace aproximadamente un mes eran cinco los vuelos disponibles para todos los días de la semana. Mas aún, el dilema se complica cuando uno intenta viajar desde Mahón hasta Madrid y se da cuenta de que ya no existen vuelos directos con la capital porque Spanair se hundió con ellos. Es cierto que la compañía Orbest, empresa que gestiona los viajes del Imserso para esta época, ofrecerá hasta abril un vuelo semanal hacia Madrid. No obstante, esta alternativa tiene fecha de caducidad y está únicamente pensada para llevar a la Isla esta clase de turismo. Ni hablar de otros viajes directos porque son inimaginables. Para poder viajar hasta otras ciudades del territorio español, los ciudadanos menorquines deben hacer escala con Palma, Valencia o Barcelona viéndose obligados a aceptar una opción no sólo económicamente más elevada (cada vez hay más vuelos inasumibles para los residentes) sino además complicada porque hasta hacer escalas supone una odisea. Faltan alas para volar y sobran adverbios adversativos para describir unas circunstancias que podrían extrapolarse a las realidades de otras islas o ciudades españolas.

Precios desorbitados para viajar a Madrid siendo residente, un caso que hizo crecer la indignación de los ciudadanos en Facebook.

Si llamamos a Iberia para hacer una reserva para volar hasta Barcelona, una voz inocente podría decirnos que para los días que queremos viajar sólo hay un vuelo. Podría preguntar sobre nuestra condición de residente y al contestar que sí, quizás podría hasta decirnos que nuestra necesidad de salir se ha convertido en nada más y nada menos que en 229,87 euros. Eso sí, incluidos gastos de gestión, ¡qué alivio! Seguramente, incrédulos le repetiríamos un par de veces por el coste total intentando asimilar que no nos está engañando y hasta recalcaríamos que somos residentes. Pedir explicaciones resultaría misión imposible: “en la clase turista quedan muy pocas plazas, no lo sé ¿quiere que le mire otro día?”

“Si quieren salir de la isla que paguen. Es así de triste pero esa es la realidad”, declara uno de los agentes de la agencia de viajes ‘Viajes Iberia’ de Ciutadella imitando lo que para él como ciudadano es el pensamiento político. El miembro de la agencia afirma que no hay que ver los vuelos desde la perspectiva del ser residente o no, una bonificación que disponen los habitantes de Baleares o Canarias para utilizar el transporte aéreo y marítimo, porque “la compañía acaba cobrando el precio real gracias al Estado, un precio que pagamos entre todos con los impuestos”. Y aunque cabe la posibilidad de viajar en barco, para la mayoría es una opción fatídica y secundaria que implica perder hasta ocho horas de su tiempo, pasar frío y rogarle a la suerte por no tener que padecer el mal oleaje del día.

Turismo de invierno

Soledad Navarro, coordinadora de la Oficina de Turismo de Ciutadella, considera que si esta petición no se ha materializado aún es principalmente por el débil turismo de invierno. “Nuestro problema es que tenemos poca demanda. En verano funcionamos bien porque ya está la demanda hecha“. Si uno conoce un poco la isla en esta época, sabrá que las calles de cualquier rincón de Menorca respiran una tranquilidad que en verano resulta impensable.

Ahora mismo, la Isla de aguas cristalinas recibe como turismo al Imserso, un público más mayor y calmado, porque en invierno, afirma Navarro, es lo que está programado y muchos hoteles dependen de ello aunque no produzca demasiados beneficios para cualquier negocio. Pese a que alguna pareja puede venir un fin de semana para hacer senderismo, no son casos muy habituales y el Imserso se convierte en fundamental para esta estación. La coordinadora lamenta la ausencia de Spanair y las pocas frecuencias de vuelos, pero sobre todo que no haya un valor añadido durante el invierno. “Teniendo en cuenta que un vuelo a Menorca por mala conexión te puede salir al mismo precio que ir al Caribe, la gente elegirá el Caribe”. Como representante de la Oficina de Turismo asegura que “Menorca se merece algo más, se merece que todo el mundo pueda venir de lunes a domingo a dar paseos o bucear”.

Las soluciones según Soledad Navarro

De este modo, tener menos vuelos y muy caros ya no sólo no favorece a los ciudadanos sino que empeora una demanda invernal de naturaleza débil y dificulta paliar cualquier problema. “La isla está mal vendida y mal comprada. Llevo 20 años aquí y veo que hemos perdido el tren porque si el verano durara desde mayo a octubre aún… pero tampoco es así y con la crisis estaremos más afectados” opina Soledad Navarro abandonado su papel oficial y hablando como ciudadana. Así, las empresas aéreas serán las únicas en obtener beneficios.

Roser Casasnovas, como la mayoría de los habitantes, defiende que primero se debe pensar en ellos como ciudadanos de Menorca que necesitan estar conectados todo el año con otras ciudades para hacer negocios, viajar o salir de compras. “El principal problema lo tenemos nosotros que en un momento dado tendremos que salir sí o sí; en cambio, el que venga como turista no tiene esa necesidad, si no puede veranear en Menorca lo hará en otro sitio”, afirma Casasnovas. Para muchos menorquines las compañías aéreas sólo piensan en la isla en verano y la reducen a eso y nada más. A esta visión, Soledad Navarro matiza que estas compañías privadas “no pondrán durante esta temporada un vuelo directo cada día porque les rasca el bolsillo”.

Despilfarro o modelo nacional de transporte aéreo

El adiós definitivo de Spanair y las duras consecuencias que ha acarreado para la isla de Menorca ponen de manifiesto, una vez más, la crisis del modelo de transporte aéreo español. Todos las compañías, pese a ser privadas, se alimentan de la financiación pública del Estado, y por ello, cuando este flojea, es inevitable que empiecen a irse al traste. El otro gran problema es el despilfarro en inversión aeroportuaria que, tal y como  mostró Jordi Évole en el Salvados “Cuando éramos ricos”, ha llegado hasta límites insostenibles. España es el primer país del mundo en número de aeropuertos, con 50, pero tan sólo 10 de estos llegan a ser rentables. El de Ciudad Real, uno de los pocos (junto al de Castellón, Lérida y Murcia) que no pertenece a Aena, la empresa pública que gestiona la mayoría de aeropuertos españoles, costó 1.000 millones de euros y en la actualidad únicamente sirve para mercancías. El de Lérida, otros 100 millones íntegramente pagados por la Generalitat de Catalunya, y a día de hoy enlaza cuatro vuelos semanales.

Fragmento de la nota de prensa que anunciaba la adjudicación de la ampliación del Aeropuerto de Menorca por valor de 52 millones de euros (2004).

En Menorca, el derroche en infraestructuras también ha estado presente. Sobre todo en 2004 cuando Aena aprobó la adjudicación de un plan de ampliación del Aeropuerto de Mahón –Menorca por valor de 52 millones de euros y que nunca va a poder amortizarse por más que el turismo en verano se mantenga como hasta ahora. Las obras finalizaron en 2009 y a día de hoy no se han cumplido las previsiones de tráfico aéreo. Como en el resto de inversiones desproporcionadas en aeropuertos, el grave problema es no haber previsto correctamente la cantidad de gente que llegaría a usar dicha infraestructura o si cubría una necesidad. Y se ha comprobado que, por el momento, se ha parecido más a un capricho que a una verdadera necesidad.

 La nueva terminal del Aeropuerto de Menorca tras la ampliación de 2009.

Perspectivas de futuro y soluciones

Algunos como la coordinadora de la Oficina de Turismo creen que la solución está en controlar y dominar un transporte aéreo para cualquier emergencia: “Necesitamos un transporte digno para nosotros al margen de la oferta turística”. O bien, como defiende Óscar Barber, disponer de un soporte del Estado para favorecer unos derechos de movilidad justos y reales. Para otros como Roser Casasnovas, lo principal es que los políticos del Govern Balear crean que en Menorca hay un rompecabezas que resolver. “Hasta que ellos mismos no conozcan bien nuestro problema, diferente al de Mallorca, la situación no cambiará. Cuando estén concienciados podrán convencer al Gobierno Central, hasta entonces…”. Estas son algunas medidas que circulan a diario en redes como Twitter y Facebook. Las soluciones son transparentes, mas las culpas se dirigen sin dudas hacia un objetivo concreto. “La culpa la tienen los políticos que no han encontrado una fórmula adecuada ni se han unido como colectivo”, afirma Soledad Navarro.

Soluciones irónicas de los tuiteros.

El presidente del Govern Balear, José Ramón Bauzà, afirma que “el hueco de Spanair será cubierto por otras compañías”. A partir de abril, la aerolínea irlandesa Ryanair vendrá a ocupar el vacío de la anterior compañía catalana ofreciendo dos vuelos semanales a Barcelona y dos más hacia Madrid con tarifas reducidas. Asimismo, la compañía Iberia a partir del mes de mayo lanzará Iberia Express para entregar un vuelo directo hasta Madrid. Dos opciones que no agradan a muchos menorquines. Por otro lado, y en la misma línea, Aena ha permitido que el aeródromo menorquín enlace con Londres, a través de British Airways, y con Oslo, a través de la compañía Norwegian Airlines, para los próximos meses de temporada alta.

Sin embargo, la incertidumbre pesa sobre estas alternativas que sólo fijan su mirada hasta octubre. ¿Pero qué pasará cuando vuelva el invierno? Partidos como Equo ponen en duda que los políticos de la isla tengan capacidad para conseguir lo que sus ciudadanos reclaman, un transporte digno. Por el momento, el presidente del Govern Balear, José Ramón Bauzá, y el Conseller de Turisme, Carlos Delgado, han movido ficha y han conseguido que la ministra de Fomento, Ana Pastor, declare (23 de febrero en TVE) como servicio público la línea aérea entre Mahón y Madrid. El siete de marzo, día en que se reunirán ambas partes para definir las condiciones de dicho servicio público (tarifas y frecuencias), puede ser un día importante para que una de las partes del problema del transporte aéreo se empiece a resolver.

Mirar más allá y ver un problema que muchos consideran crónico y que recuerdan desde que eran adolescentes es lo único que piden todos los ciudadanos. Aunque el poder político balear ha conseguido dar el primer paso, se trata de una medida poco sólida que no responde a la demanda de los menorquines: un transporte digno, eficiente y asequible con conexión hacia muchas ciudades del territorio español y el resto de islas para poder viajar con facilidad y cubrir cualquier emergencia.

Las calles de la isla exprimirán al máximo estos últimos meses invernales y guardarán su esencia tranquila para la próxima temporada de frío. Las fachadas coloridas de las casas contemplarán el llegar de la primavera. Vendrá el esperado ‘Sant Joan’ con el verano y volverán a ver pasear turistas con chanclas y rostros rojizos de tomar el sol. Y volverá el invierno, pero el problema con el transporte aéreo seguirá presente aunque llegue un servicio público entre Mahón y Madrid. Servirá para aliviar un resfriado crónico, pero no para curar totalmente un problema que se antoja maratoniano. “Veremos de qué manera se soluciona -declara Óscar Barber- pero no creo que sea un sprint, será una maratón”. 

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