Si hablamos de un proyecto financiado mediante crowdfunding quizás se nos escape el significado. Si en cambio nos referimos a micromecenaje o microfinanciación colectiva (sinónimos), puede que ya nos suene un poco más por el hecho de haber oído esos dos conceptos en alguna que otra conversación o, sobre todo, porque se trata de algo que está cada vez más de moda en España. El crowdfunding es un sistema de financiación para proyectos de todo tipo (especialmente creativos y culturales) basado en microaportaciones económicas de futuros consumidores de ese producto concreto. Por tanto, los mecenas se convierten en pequeños inversores que hacen posible que ideas de creadores que no podrían llevarse a cabo mediante el tradicional método de subvención o préstamo bancario, sí puedan realizarse. A cambio, el microinversor recibe una recompensa que puede ir en función de la cantidad aportada.

Por Janira Gómez y David Muñoz

Como ocurre con tantas otras cosas, el sistema fue utilizado por primera vez en Estados Unidos en 2009 y a día de hoy está muy extendido con plataformas de referencia como ‘Kickstarter‘, la empresa precursora de la idea. En España, se trata de un fenómeno muy reciente, pues llegó un año más tarde de la mano de varias empresas que se fijaron en el modelo norteamericano, aunque antes algún proyecto independiente ya había adoptado ese método de financiación por cuenta propia. Pero aún siendo muy reciente, muchos ven en este sistema un futuro distinto, de ahí que el pasado 6 de febrero se celebrara el primer Congreso de Crowdfunding en España, en el Arts Santa Mònica de Barcelona.

“Ideas + microaportaciones = proyectos”

No es de extrañar que, tras el surgimiento de iniciativas crowdfunding en Estados Unidos, muchas personas no se hayan podido resistir a poner en marcha esta fórmula en España. Y eso fue lo que ocurrió a finales del año 2010. Con el objetivo de promover toda acción creativa y hacer realidad pequeñas manifestaciones sin distinciones, nació la plataforma Verkami, la primera en España, de la unión de un padre y dos hijos, Joan, Adrià y Jonàs Sala de Mataró. “Lo descubrimos a partir de la web ‘Kickstarter’ y en ese momento nos pareció que era una muy buena idea adaptarlo a nuestro país. Nos gustó sobre todo como consumidores culturales porque era una manera distinta de consumir y de poder decidir lo que te gustaba a cambio de recompensas”, afirma Joan Sala, uno de los creadores.

Siguiendo los pasos de la filosofía crowdfunding, Verkami consiste en financiar proyectos de creadores independientes con la suma de aportaciones individuales. A cambio, este público que ha aportado su granito de arena y se ha convertido en mecenas de una idea, recibe recompensas (experiencias únicas, acceso a descargas o merchandising) relacionadas con el producto que ha elegido apoyar. Para esta plataforma, sólo los proyectos que en los 40 días de plazo llegan como mínimo al 100% de su objetivo de financiación reciben el dinero aportado. De no ser así, el proyecto no se hace efectivo y se les debe devolver a los mecenas las cantidades que han dado. Según Sala, para cada idea no hay ningún tope de dinero, “sólo el interés del proyecto que la gente tenga en él”.

Se trata de nuevas maneras y oportunidades: “De este modo manifestaciones culturales que, tal vez por ser minoritarias o porque tienen alguna connotación que no es comercial, pueden salir a la luz a través de crowdfunding”, asegura Joan Sala. Hasta el momento, por Verkami han pasado más de 400 proyectos y algunos han conseguido hasta 18.000 euros, un dato que predice que este neologismo que en Esperanto significa ‘amante de la creación’ les está dando fortuna. Por cada idea que ha tenido éxito con la financiación, esta empresa cobra por sus servicios un 5% de lo que recauda en total. Aún así, los creadores no deben estar inquietos por su proyecto, puesto que conservan el 100% de todos los derechos y beneficios de sus obras.

Fuente: www.smallbiztrends.com

Además de Verkami, actualmente existen diversas plataformas de crowdfunding en nuestro país. Otra de ellas es Lánzanos creada por Rafael Cabanillas, Ignacio Arriaga y Carlos Hervás después de la web Verkami. A diferencia de ésta, el plazo para conseguir la financiación del proyecto lo establece el propio creador. Asimismo, junto con estas plataformas existen muchas otras como Goteo, una red social que cree en proyectos “cuyos fines sean de carácter social, cultural, científico, educativo, tecnológico o ecológico que generen nuevas oportunidades para la mejora constante de la sociedad y el enriquecimiento de los bienes y recursos comunes”.

Documentales aún por grabar, libros por escribir o discos con letras de canciones aún por inventar; estas ideas son posibles con un poco de suerte, actitud y el éxito que uno pueda conseguir a partir de estas plataformas web. Sin embargo, antes del surgimiento de estas páginas, hubo un proyecto precedente que sirvió para que varias empresas como las ya mencionadas optaran por este negocio: El Cosmonauta. 

Primer proyecto de crowdfunding en España

El Cosmonauta es una película española de ciencia ficción pionera por utilizar el crowdfunding para una parte de su producción en un momento en el que este concepto era desconocido en España. Impulsada por Nicolás Alcalá y producido por Carola Rodríguez y Bruno Teixidor, esta idea surge en 2008 tras leer una serie de artículos sobre películas que se habían financiado de esta manera mediante Internet. Aunque en EUA había plataformas que les hubiesen sido útiles en su momento, no pudieron utilizarlas porque no permitían la financiación de proyectos extranjeros. No obstante, no pensaron ni por un segundo utilizar la financiación tradicional para llevar a cabo su película: “Eramos una productora muy pequeña y no nos entusiasmaba el tema de las subvenciones tal y como se dan aquí en España. Pedir un préstamo era meternos en líos, era una posibilidad pero siempre como plan B”, afirma el director Nicolás Alcalá (Imagen).

El Cosmonauta fue el primer proyecto espanyol financiado mediante crowdfunding

A falta de plataformas de financiación, decidieron emprender su proyecto por su cuenta a partir de una página web y una tienda online creando así su propio universo crowdfunding. “Creíamos que las aportaciones de la gente serían el 5 o 10% del presupuesto total, pero resulta que han llegado a ser casi al 50% de todo lo que hemos recaudado“, afirma Alcalá. El proyecto también se unió en un momento concreto con Lánzanos para llevar a cabo una campaña y en otra ocasión con Verkami, donde estuvo activo los 40 días pero finalmente no alcanzó el objetivo, aunque la base de su idea siempre ha residido en su propia campaña. El elevado presupuesto obligó a los responsables de la película a contar también con vías convencionales como pueden ser inversores independientes, sin olvidar en ninguna ocasión las aportaciones de la gente, que han sido fundamentales: “En nuestro proyecto el crowdfunding siempre ha estado presente puesto que no han sido plazos concretos, siempre ha habido un goteo importante de nuevos productores. Hasta que se estrene la película el proceso sigue abierto”. De hecho, en los próximos meses tienen planeadas algunas campañas para potenciar más inversiones y poder acabar la película este año. “Cuando tengamos finalizada la película, va a ser algo muy bonito el poder compartirlo con mucha gente”, afirma Nicolás Alcalá.

El periodismo de investigación sí interesa

El proyecto periodístico del Anuari Media.cat, “Els silencis mediàtics del 2011” (“Los silencios mediáticos del 2011”), es otro de los ejemplos del éxito del crowdfunding. Hoy día 3 de marzo finaliza el periodo de 40 días en el que los mecenas podían hacer sus aportaciones a través de Verkami. Pero la realidad es que la segunda edición del anuario dedicado a desvelar temas que no salen en los medios de comunicación convencionales despertó tanto interés que en apenas un día –13 horas– llegaron al objetivo marcado al inicio, 3.200 euros. Lo que vino después sirvió para engrandar un proyecto que cuenta con el apoyo del Máster en Conflictos Armados y Sociales de la UAB, con la ayuda del Grupo Barnils –la cuna del anuario– y del Colegio de Periodistas de Cataluña, mas sobre todo con las aportaciones de los futuros lectores, de “la gente que ha dipositado confianza y dinero sin saber los contenidos, el estilo ni si será bueno o malo”, asegura Sergi Picazo, periodista y coordinador de esta edición.

Lo cierto es que, de entrada, la financiación por medio de crowdfunding iba a ser decisiva (entorno a un 50% del presupuesto total), pero ha resultado ser mayor de lo que esperaban porque Sergi, Roger Palà y el resto de responsables del Anuari han conseguido recaudar 6.350 € gracias a las aportaciones de 250 mecenas.  Es el poder de la financiación colectiva.  Ahora les toca a ellos, los creadores, devolver el “favor” a los pequeños inversores en forma de buen periodismo de investigación. “Por ello sentimos presión, sin duda –afirma Sergi Picazo–, pero estoy convencido de que saldrá bien y cuando publiquemos el trabajo en la fecha prevista  (el 3 de mayo, día de la libertad de expresión), a la gente le interesará”.

El crowdfunding no salvará el periodismo

¿Cómo llegar al éxito con el sistema crowdfunding? 

La campaña exitosa del segundo Anuari, y de tantos otras ideas que se hacen realidad gracias a la gente, nos lleva a una pregunta clara: ¿Cuáles son los factores clave para tener éxito? “La verdad es que estamos pensando mucho en esto pero no lo sabemos”, justifica Picazo. Pero sí tiene claro que la estructura social y periodística del Grupo Barnils, los avales del Colegio de Periodistas y del Máster de la UAB, junto al poder de las redes sociales, han sido fundamentales. En su caso particular hay otra clave importante que reside en el contenido: “Este tipo de periodismo de investigación sí interesa”. De hecho el proceso de su proyecto sigue la línea de los consejos que da Joan Sala, el cofundador de Verkami, para llegar a tener éxito con una idea: “Hay que tener una cierta calidad, que a la gente le guste lo que haces y es muy importante tener una comunidad antes de lanzar el proyecto. Si a todo eso le sumas el saber implicar a la gente, es bastante probable que el resultado sea satisfactorio”.

Aunque como afirma el periodista Sergi Picazo, una idea no se sostiene por si sola. El éxito de una idea reside por encima de todo en la actitud y el trabajo de su creador. Se trata de transmitir entusiasmo y capacidad con el proyecto que presentas, que sea transparente y de calidad y tenga un objetivo y unos plazos muy delimitados.

Proyectos com el Anuari de Media.cat, El Cosmonauta y tantos otros más, ponen de manifiesto que se ha abierto una vía de financiación alternativa al modelo tradicional de préstamo bancario o subvención de cualquier tipo, ahora muy limitado por la dura crisis económica que nos rodea. El cambio social y económico empieza a ser un hecho, aunque no hay que olvidar que la cultura del mecenazgo no nace de la nada. En realidad, mecenas ha habido a lo largo de toda la historia –ya los necesitaba Shakespeare para publicar sus obras– y, además, ya existen sistemas consolidados que son muy parecidos: “En el fondo, no supone ninguna novedad porque hace muchos años se descubrieron las sociedades anónimas, por acciones, que en esencia son lo mismo”, asegura el reconocido economista catalán Arcadi Oliveres. El suyo es un caso particular porque desde hace unos meses es el protagonista de un documental sobre su trayectoria vital también financiado por medio de crowdfunding y llevado a cabo por Justicia y Pau, la organización que preside. Aunque cuando le propusieron esa idea no le gustó para nada (“¿Por qué tiene que haber gente que pague para que hagan un documental sobre mí?”), asegura que la microfinanciación es positiva porque da más libertad: “Es bueno que se dé esta democratización y que no dependa de un sólo empresario, un único patrón, porque quien paga manda y así se pierde la libertad.”

La necesidad de implicar al futuro consumidor

Sin el público cualquier producto no tendría éxito, pero bajo el sistema crowdfunding es aún más importante porque sin él la producción de una obra no sería posible. Con este sistema, deja de ser un comprador pasivo que “va a una tienda o va al cine y espera a ver qué hacen de nuevo esta semana. Es uno mismo quien decide si ese libro o disco sale adelante o no y si puedes hacerlo realidad con tu aportación”, afirma Joan Sala.  El público es un consumidor activo porque transformándose en mecenas no sólo ayuda a que salga adelante un proyecto, sino que además provoca que ese producto cultural concreto sea diferente a un producto que pueda encontrarse en cualquier tienda. El micromecenazgo permite establecer una relación cercana entre el consumidor y una idea provocando así que sea algo más que dar dinero. Asimismo, éste tiene la recompensa directa del autor, ¡a cuantos nos habría gustado tener el reconocimiento del creador de una idea que nos gusta!

Esquema del proceso Crowdfunding. Fuente: www.estoesmarketingonline.es

En el caso de ‘El Cosmonauta’, sus creadores decidieron utilizar la licencia Creative Commons para que el público pudiera sentirse partícipe de la idea pudiendo utilizar el original para hacer mezclas y crear otros productos basados en la película. De esta forma, cualquiera puede crear cosas inspiradas en un proyecto y convertirse en un potencial creador.

Ventajas e inconvenientes

Que se haya desarrollado el crowdfunding hace apenas dos o tres años no es casualidad. Sin duda, el detonante del éxito ha sido Internet, el impulso de las redes sociales y las facilidades que dan las nuevas tecnologías. Con todo esto, es mucho más sencillo difundir un mensaje y esparcirlo prácticamente por todo el mundo, algo muy necesario para captar la atención de los pequeños inversores. La otra gran ventaja es que estos mecenas pagan por lo que les gusta, por lo que saben que van a consumir después, por algo que les va a satisfacer en la mayoría de los casos. Para el cofundador de Verkami, el crowdfunding significa un trabajo añadido que a muchos creadores puede no entusiasmarles pero que supone ahorrarse cualquier intermediario, conservar todos los derechos de autor y beneficios. 

Entonces, ¿todo son ventajas? Como suele ocurrir, no. Uno de los inconvenientes fundamentales es no saber si un proyecto, que lleva tiempo y dedicación, va a llegar al objetivo de financiación en pocos días o será rechazado. Por temor a ésto, podemos llegar a pecar de inocencia. “Pensábamos que sería muy difícil conseguir los 3.200 euros. Si hubiésemos sabido que funcionaria tan bien, hubiésemos hecho un proyecto más osado y con más potencia”, argumenta Sergi Picazo uno de los coordinadores del Anuari Mèdia.cat.

Asimismo, surge otro inconveniente, relacionado con los derechos de autor, cuando el promotor de una idea decide impulsar su proyecto que está en una fase muy temprana. De este modo, lo que se convierte en una oportunidad para financiarlo, supone exponer una idea a que sea copiada por otras empresas.

Ventajas e inconvenientes de la financiación colectiva

Crowdfunding significa apoyo mutuo, beneficio colectivo, deseabilidad social, motivación y solidaridad, conceptos que la economía dominante tradicional viene vetando. Aunque pueda parecer que no concuerda con nuestra sociedad individualista actual, el surgimiento de esta cultura compartida resulta un paso importante y una oportunidad para pequeñas grandes ideas. De momento, la mayoría de estas iniciativas han sido de corte más creativo, cultural y solidario: “Creemos que funciona muy bien en este tipo de proyectos (más del 70% de ideas en Verkami han conseguido la financiación que buscaban) porque la gente se siente implicada, no lo hace para conseguir unos beneficios”, destaca Joan Sala. Esto abre otro interrogante: ¿Acabará extrapolándose a otros ámbitos en un futuro? Aún es demasiado pronto para aventurar esta afirmación pero desde Verkami tienen claro que es una tendencia “que puede que no substituya nada, pero que conviva con el resto de sistemas de financiación habituales”. Las pequeñas historias también pueden triunfar.

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Sobre El Ideario Reportajes

El Ideario Reportajes Bajo la firma de El Ideario Reportajes hay Janira Gómez y David Muñoz, dos periodistas a falta de título inquietos, emprendedores y complementarios. Son los fundadores de elideario.com. Preparan los reportajes propios, las reflexiones y procuran (a veces sin éxito) que la web funcione. Su lema: en busca de la esencia periodística. Su filosofía: sembrar para recoger. En beta constante. Twitter