Paro juvenil, ilustración de Ruben MY

Jóvenes parados licenciados, ilustración de Ruben Morral Yepes (Blog)

El cuento de Andersen sobre los niños que se pierden en el bosque y encuentran el camino siguiendo unas migas ya no sirve. Nos dijeron que había migas de oro suficientes para iluminar el camino de los jóvenes que, cumplidos los 16 años, empezaban su andadura hacia la vida adulta. Nos aseguraron que había recursos para todos: facilidades para obtener trabajo, vivienda, coche y crear una familia. Después de varias generaciones de jóvenes que han cruzado el bosque de la emancipación para formarse, buscar trabajo o crearlo, crecer y madurar en busca de la recompensa final, vivir libre y felizmente, nos hemos dado cuenta de que todo era un gran espejismo. La mina de oro se ha agotado: no hay migas que seguir, no queda ni su triste huella.

 

Por Janira Gómez, Laura Quero y David Muñoz 

Lara Gretel tiene 25 años. El año pasado terminó la carrera de biología. Hace un tiempo visitó el bosque, que le ofreció un trabajo como administrativa y como profesora de refuerzo. Ya ha acabado su formación y hoy quiere atravesar la arboleda de una vez por todas, construir su vida. Es un mal momento, no hay pistas ni señales: los caminos de la precariedad, la temporalidad, el paro y el exilio se funden entre las hojas, entre los sonidos tétricos que emiten los pájaros. Junto a ella, 930.200 personas más, todos los jóvenes desempleados que hay en España (55% de la población joven activa), vagan confusos por la oscuridad. Las salidas se minimizan, la incertidumbre les abruma.

Por el contrario, Mari Carmen, su madre, sí tuvo suerte y oportunidades. En el año 1979 realizó la travesía: encontró un trabajo estable como panadera; compró un piso y formó una familia. En aquella época de crecimiento económico, el sistema contribuía a que los jóvenes recorrieran el mismo sendero: era un recorrido seguro. Te formabas (o no) y te incorporabas al mundo laboral concatenando empleos de larga duración. Los gobiernos gestionaban una cueva de recursos que estimaban inagotables, una mina de oro ilimitada. De esta forma, guiaban a los ciudadanos hacia el interior del bosque con miguitas que prometían el éxito; con canciones que versaban sobre casas enormes bien amuebladas, sobre el último modelo de Audi o Mercedes, sobre un crucero por el Mediterráneo…

La eclosión de la crisis financiera de Estados Unidos en 2003 fue el primer aviso de que la cueva no daba para más, marcó el inicio de la desaparición del oasis capitalista. Aun así, en España no se reconoció la fallida del sistema hasta el 2008, 5 años más tarde. Un manto de oscuridad recubre el planeta: se recorta en sanidad y en educación, se desahucian familias, las cifras de paro baten récords. El paro juvenil es una de las manifestaciones más crueles del laissez faire de los mercados. Ante el panorama resbaladizo y peligroso de España, Lara ha optado por intentar abrirse camino en Berlín. En realidad, tanto el bosque materno como el alemán están plagados de espejismos. Si bien es cierto que las tasas de paro juvenil en el centro de Europa son algo más bajas, hay que tener en cuenta que se sostienen sobre arenas movedizas: minijobs que fomentan la temporalidad y los sueldos precarios. “Hay mucho mito en relación a marcharse fuera”, asegura Mikel Revuelta, de Juventud SIN Futuro.

Un bosque repleto de caminos e incertezas para los jóvenes. Foto de RYYTA con licencia CC BY 2.0

En el bosque de la emancipación se cruzan muchos tipos de jóvenes, muchas ambiciones, muchas expectativas. Hay jóvenes que deciden escoger el camino de la formación, otros abandonan la senda de los estudios rápidamente para trabajar en lo que sea y otros simplemente se dedican a navegar sin rumbo fijo, como dejando pasar el tiempo a la espera de que algo bueno caiga del cielo. La peor situación es la de los jóvenes con poca formación cuyo futuro difícilmente se aleja de los trabajos mal pagados y de la precariedad. Muchos fueron adolescentes que se dedicaron a la construcción durante el boom inmobiliario español. “¿Cómo ibas a asistir a la universidad cuando trabajando en la obra cobrabas 2.000€ al mes?”, pregunta el integrante de Juventud SIN Futuro. Más grave aún es lo que les toca vivir a los más estudiosos que pese a acumular conocimientos, títulos e idiomas, ven cómo se reducen las inversiones en I+D y se ven condenados a trabajar becados. Ésto es a lo que se dedicaba Lara antes de emigrar. “Lo realmente grave no es que se marchen, es que los jóvenes como ella no vuelvan”, advierte Daniel García, portavoz nacional de Avalot UGT Catalunya.

España es, junto con Grecia, el país que genera menos estabilidad, oportunidades y futuro para los jóvenes. Muy lejos quedan los bosques nórdicos de Dinamarca, Finlandia o Suecia, en los que la educación es el pilar de la sociedad y el mercado laboral fluye. Según varios economistas, uno de los causantes del paro juvenil es la poca conexión entre la educación y el mercado laboral. Lourdes Esteban,  directora de ocupación y formación de PIMEC,  “el desajuste proviene del mercado de la formación, que se mueve con unas reglas de oferta y demanda diferentes a las que rigen en el mercado de trabajo”. El sistema educativo dual (basado en una etapa de formación en las escuelas y otra de prácticas en empresas) propio de países del norte de Europa, que tan beneficioso les resulta, tendría difícil implantación en España: “Los empresarios quieren mano de obra “buena, bonita y barata, por lo que no están dispuestos a invertir mucho dinero en los programas de prácticas de estudiantes”, asegura el profesor de Economía aplicada de la UAB Albert Recio.

 

Lluís Feliu ha encontrado su manera de encontrar una senda en las frondosidades inciertas del mundo laboral. Tiene 29 años, es periodista y se ha especializado con un máster en comunicación empresarial. Desde que entró en el bosque ha adquirido experiencia en varias empresas como IESE, Radio Sant Cugat o en el diario Avui (hoy fusionado con El Punt). Pero el camino, que nunca fue fácil, se complicó hace un año. La crisis provocó que la empresa del sector de la alimentación para la que trabajaba tuviera que despedirlo. Podría haberse resignado y haber tirado la toalla, pero fue consciente del peligro de ello y no lo hizo. Empezó a caminar siguiendo el rumbo que quería, con un objetivo claro y unas acciones diarias concretas: buscar trabajo y buscar clientes. Pudo haber salido de España, como Lara, pero optó por quedarse en Cataluña y empezó a construirse como emprendedor. “La clave es no quedarte en casa, ser activo y reciclar tus conocimientos”, asegura Feliu.

Al quedarse en paro, escogió un camino que en los últimos tiempos se ha puesto de moda: el ser emprendedor. Tenía claro que su futuro estaba en el entorno digital y que podía ayudar a empresas y personas a comunicar mejor su negocio o su marca. “Todos somos expertos en algo y tenemos que aprovechar los servicios que podemos dar a empresas o personas”. Mientras se iba construyendo una cartera de clientes, iba creando una hoja de ruta de todas sus acciones diarias para encontrar empleo. Incluso hablaba con otros jóvenes y se daba cuenta de que su realidad era muy colectiva. Esa hoja de ruta acabaría convirtiéndose en un libro titulado Manual de un joven parado. Con él pretende ayudar a jóvenes y no tan jóvenes a prepararse para buscar trabajo, plantear entrevistas y, en definitiva, salir del paro. Lluís ya lleva un año al mando de E-deon, una agencia de comunicación digital que ha realizado más de 100 proyectos y que cuenta con clientes como Danone. Puede vivir de ello y además dar trabajo a varios freelance del diseño, la informática y el marketing. Lluís ha construido su propio puesto de trabajo, su futuro.

“¿Cómo ibas a asistir a la universidad cuando trabajando en la obra cobrabas 2.000€ al mes?” – Mikel Revuelta

Pendiente del bosque están los druidas que, mediante la observación, son capaces de explicar los porqués de la situación actual. Proponen soluciones y conjeturan sobre el futuro de la problemática. La sociedad que ha abierto los ojos acude a ellos para intentar salir de este pozo.

Florentino Felgueroso podría ser uno de estos druidas. El profesor de economía de la Universidad de Oviedo subraya en un artículo que la situación de desempleo actual de los jóvenes no sólo es fruto de la crisis, también hay una razón estructural propia del modelo productivo español, sustentado durante años por el ladrillo y el turismo a bajo coste:

Los problemas con los que se enfrentan nuestros jóvenes en su transición del sistema educativo al mercado de trabajo no surgen con esta crisis. El paro, el abandono escolar, la sobre-educación y la precariedad laboral son hechos que caracterizan dicha transición desde hace décadas. En todos ellos destacamos negativamente en el contexto europeo. Son problemas estructurales, propios de nuestro modelo productivo y que, por lo tanto, sólo se pueden aliviar con reformas estructurales, en especial, las del mercado de trabajo y del sistema educativo. Reformas que proporcionen los incentivos necesarios para generar empleos de calidad y corregir nuestros déficits de capital humano genérico.

Otro factor clave que los expertos más progresistas contemplan son las reformas laborales de 2010 y, en particular, la de principios de 2012. Para Daniel Garcia, de l’Avalot, “la reforma ha servido para precarizar el trabajo ya existente, no para crear empleo”. Un informe reciente del colectivo señala los porqués del fracaso de dicha medida: esta reforma laboral continúa profundizando en abaratar los costes del despido y en aumentar la imposición empresarial en las relaciones laborales, por lo que no genera empleo.

Ante el clamor social y la dureza de la situación que se vive en España, los dirigentes del poder político, que se empeñan en mantener un sistema que se autodeclaró insolvente,  han planteado un plan para facilitar el periplo a través del bosque. Este Plan de Empleo Juvenil ha consistido en invertir 3.500 millones de euros en crear más migas de pan, pequeñas señales que conduzcan por caminos inestables. Pero no parece que vaya a funcionar, los jóvenes se siguen perdiendo y el problema estructural no se soluciona. El Gobierno de Rajoy impulsa medidas parecidas a los minijobs alemanes que maquillan la situación real. Dicen que las empresas de menos de 250 trabajadores estarán exentas de pagar la Seguridad Social, sí, pero eso implica que la actividad laboral de esos jóvenes no sume cotización y, en consecuencia, que en un futuro no tengan una prestación por jubilación. “Esperar que nuestro Estado y nuestras élites se dediquen a promover empleo es casi una utopía”, dice el sociólogo Josep Esplugues.

El druida sociólogo asegura que el desempleo de la mayoría de jóvenes incrementa el riesgo de que queden al margen de la sociedad. “Es un drama social que uno de cada dos jóvenes que entra en el bosque no encuentre trabajo” añade Daniel García. Las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes desmoralizan, pero, al contrario de lo que cree gran parte de la población, no los convierte en robots, en seres apáticos. La perversión del sistema económico es la chispa que les hace salir a la calle y movilizarse. “Hay un cambio cualitativo y cuantitativo en la movilización social (sale más gente y existe una conciencia del joven de responsabilidad para con la sociedad). Es decir, el joven sabe que está perdiendo sus derechos y que no tendrá posibilidades de encontrar un empleo ni formarse por las tasas cada vez más elevadas de la educación superior. Toma consciencia y reacciona contra ello”, afirma Mikel Revuelta. Para Albert Recio, profesor de economía, “los jóvenes deben seguir implicándose y organizándose en movimientos sociales para cambiar la situación”.

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Tomar el camino del exilio, como Lara o el de emprender creando tu propia empresa, como Lluís, son alternativas elogiables; una manera de intentar construir tu casa con tus propias manos. Aun así, hemos de ser conscientes de que el cambio real no habita fuera de las fronteras españolas ni en los hangares del autoempleo, habita en nuestras gargantas: en la de Lara, en la de Mari Carmen, en la de Lluís, en la de Mikel, en la de Daniel, en la de Josep, en la de Florentina, en la tuya propia. Ahí reside el grito de guerra; un grito que plante cara al modelo capitalista que subordina el pago de la deuda a los derechos de los ciudadanos; un grito que traiga con sigo el cambio.

Sobre El Ideario Reportajes

El Ideario Reportajes Bajo la firma de El Ideario Reportajes hay Janira Gómez y David Muñoz, dos periodistas a falta de título inquietos, emprendedores y complementarios. Son los fundadores de elideario.com. Preparan los reportajes propios, las reflexiones y procuran (a veces sin éxito) que la web funcione. Su lema: en busca de la esencia periodística. Su filosofía: sembrar para recoger. En beta constante. Twitter