Cuando uno se decide a estudiar periodismo cree que va a descubrir un oficio apasionante: el de ver, entender y contar lo que pasa en el mundo. Cree que va a saber de todo y de nada. Que va a conocer grandes historias y que, además, las podrá explicar a los demás. Sin embargo, la realidad -y más la de ahora- tarda poco en anular esa creencia. Lo de ver, entender y contar lo que pasa no es tan así. Lo de ve, vívelo, regresa y cuéntalo (de Gabriel García Márquez), no es tan así.

Caos en la cabeza de un periodista. Ilustración de Rubén Morral Yepes (www.rubenmyblog.blogspot.com)

Por David Muñoz

En los primeros meses de carrera uno aún cree que existe el periodismo objetivo. Con el paso del tiempo, uno ve que existen todos los demás menos éste. Porque es así. La proliferación de periodismos es súmamente manifiesta y a la vez desconcertante. Hasta el punto de no saber cómo definirlo. “¿Qué es el periodismo?”, pregunta algún que otro profesor a los asustadizos e ingenuos alumnos de primero. Y a veces no hay respuesta, porque hay demasiados. En el mejor de los casos, el periodismo es el oficio de las cuatro ces: conocer, confirmar, comprender y contar lo que pasa, diría Iñaki Gabilondo. Y en el peor, es pura propaganda política o servicio al poder. Entre ambos extremos hay infinidad de matices (no menos reprochables que estos últimos) que son vendidos como periodismo sin serlo demasiado.

Más cerca de lo malo que de lo bueno está el periodismo amarillo, la prensa rosa, el periodismo de encuesta, el periodismo fastfood y el periodismo refrito. Que, al fin y al cabo, sólo lo llaman periodismo los que lo hacen. En cambio, acercándose a la perfección, está el periodismo narrativo, el periodismo de opinión (bien hecho), el periodismo interpretativo de profundidad y, en el top, el periodismo de investigación que no cae en el sensacionalismo. Como ven, es para hacerse un lío. Sobre todo si también  se tiene en cuenta que uno va a acabar especializándose y va a hacer: periodismo deportivo, cultural, económico, social… Y que lo podrá hacer para distintas plataformas: periodismo televisivo, radiofónico, de prensa, digital o para todas a la vez.

¿Porqué hay tantos periodismos?”, se pregunta uno, encarando el tercer año de carrera. Y busca bien la respuesta, como buen periodista que quiere ser. Quizás tiene razón Leila Guerriero. “Uno no es periodista por un lado y persona por el otro -dice la periodista argentina-, porque en una profesión así, uno lleva puesto lo que es todo el tiempo”. A lo mejor acierta y, por consiguiente, existen tantos periodismos como personas lo ejercen, porque no hay dos individuos iguales en este mundo. Porque periodismo es o debería ser sentimiento e intención. O quizás todo son etiquetas que nos inventamos nosotros mismos para no reducirlo todo al periodismo bueno y al periodismo malo. Quién sabe.

Aunque es innegable que existen montones de periodismos, no por ello existe más variedad. Sólo hay que ver los telediarios de las generalistas: siempre las mismas noticias. O los periódicos, que publican lo mismo que el vecino pero con otras palabras. Es la agenda mediática. Todos la comparten orgullosos. En el mundo pasan muchas cosas pero muy pocas son contadas.

Y, ante tal lío, uno también se pregunta otra cuestión trascendental: ¿Cuál debe ser la función del periodista? Y acude al libro de Iñaki Gabilondo, “El fin de una época”, para resolver esa duda.

“Mientras unos van a trabajar y otros a buscar trabajo, mientras unos van a la mina y otros al banco, quien se queda de guardia es el periodista para vigilar qué tal se porta el poder. Cuando unos vuelvan de trabajar y otros de buscar trabajo, el periodista podrá explicarles como están yendo las cosas, cómo se estan portando nuestros servidores, qué estan haciendo con nuestros derechos, con el dinero que les hemos dejado para que gestionen nuestras vidas”,

Parece muy bonito lo que dice el maestro, pero ya no es tan así. Algo menos ideal, Iñaki.

“Se debería informar para conocer y para entender. La labor de un periodista ha de ser aprender a discernir, de entre todo lo que sucede, cuáles son las cosas que merecen ser entendidas. El periodista debe ofrecer al lector elementos de juicio para entender el mundo en el que vive, para que pueda tomar sus propias decisiones”.

Eso ya parece más real. Pero aún se aleja de la verdad. Porque el periodista a veces no discierne sino que obedece. Porque es censurado o porque ni él mismo entiende, en ocasiones, lo que publica.

Cuando uno va por el mundo queriendo ser periodista y se da cuenta de todo este percal cae enfermo. Quiere casi dejar la carrera, apuntarse a derecho e ir a lo fácil, si es que hay algo fácil en esta vida. Pero el amor a la escritura lo mantiene atado a la silla del escritorio y al teclado del ordenador. Eso, y el ver que entre tanta basura también hay y salen cosas que valen la pena.

Por suerte, de vez en cuando, nacen medios más o menos independientes y críticos (como eldiario.es) que suben la autoestima periodística. Por suerte aún quedan periodistas que quieren hacer periodismo de verdad desde el sacrificio y la humildad, como los de Vía52. Como los del Anuari Mèdia.cat, que investigan cada año lo que los grandes y poderosos medios no publican. Como los de la revista Panenka, que cuentan historias de fútbol verdaderas. Como los de JotDown, que dicen que lo suyo no es periodismo pero acaban haciendo entrevistas para enmarcar. Como Jordi Pérez Colomé, con ObamaWorld. O como los grandes escritores iberoamericanos, que entremezclan literatura y periodismo con una facilidad pasmosa hasta conseguir resultados admirables. Si no existiera todo eso, uno tiraría la toalla mucho antes de recibir el titulito que lo acredita como periodista. Por suerte, existe. Y uno puede inspirarse para intentar contar historias que realmente merecen ser contadas.

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Sobre David Muñoz

David Muñoz Menorquín. Periodista a falta de título. Cofundador de elideario.com, emprendedor, tecnoptimista y obsesionado con la productividad. Cuento historias aquí y en mi Blog desde 2010. Estos son mis intereses: #Apple #Periodismo #SocialMedia #Comunicacion #Twitter. Y éstos los sitios dónde me encontrarás: Twitter Facebook Google Plus LinkedIn